Correspondencia con Jackson Mackay: música, letras y amistad.
Hace ya varios días, mientras planificaba mis vacaciones, llegó un mensaje que me hizo detener de inmediato, era de Jackson Mackay, a quien conocimos hace unos años, en circunstancias que parecían pasajeras, pero que dejaron una huella más profunda de lo que imaginamos. Su manera de hablar, siempre acompañada de historias que mezclaban aventura y reflexión, nos había quedado grabada como un recuerdo entrañable.
Al abrirlo, fue como si el tiempo retrocediera. Las palabras de Jackson tenían esa misma energía que recordábamos: cercanas, sinceras, con un toque de nostalgia. Nos contaba sobre los caminos que había recorrido desde entonces, los lugares que lo habían marcado y las personas que había encontrado en su andar. Lo curioso era que nos contaba sobre los países que había recorrido y que increíblemente yo estaba a punto de conocer.
Más allá de las anécdotas, lo que realmente nos conmovió fue la intención detrás de la carta: el deseo de retomar un lazo que nunca se rompió del todo. Era como si el pasado nos alcanzara para recordarnos que las conexiones auténticas sobreviven al tiempo y a la distancia, y es por eso que quiero compartir su carta.
Soy Jackson Mackay, alsaciano y bajista de música country. Este año, mis giras me han llevado junto a artistas prestigiosos. Al mismo tiempo, he tenido la oportunidad de visitar muchos países.
Mi banda y yo empezamos con un concierto doble en Zúrich, Suiza, acompañando a Buddy Jewell y Kinsey Rose en el Festival Albiguetli, ¡el festival de música country más longevo del mundo!
También fui a Italia para trabajar con la cantante canadiense Kendra Kay. Su espectáculo se basa en la energía: tempo, ritmo y una fuerte presencia escénica. Los canadienses son especialistas en este tipo de interpretación. Ya lo había experimentado con Dan Davidson.
| Kendra Kay at Voghera, Italy |
A continuación, Letonia con el australiano Wayne Law. Energía y un público entusiasmado. Este país báltico es una maravillosa sorpresa. Enclavado entre Rusia y el mar, intenta preservar su identidad cultural y su idioma. No es fácil, pero gracias a Europa, este país, con sus apacibles paisajes y sus inmensos bosques, parece estar ganando la partida.
De allí, fui a Alemania, Francia y luego a Noruega con Ray Scott. El inmenso Ray. ¡Qué compositor, qué voz, qué música! El artista es tan generoso como oscuro. Sus canciones hablan de la vida, que puede ser alegre o terrible. El estilo de Ray es muy personal, pero transporta al público a alturas inesperadas. Interpretar sus obras me transporta a sensaciones extraordinarias que solo un intérprete, en comunión con el público, puede sentir. Es mágico. Con el tiempo, Ray se ha convertido en un amigo. Mantenemos conversaciones maravillosas y, durante la gira, tenemos la oportunidad de compartir comidas memorables. Por ejemplo, saber decir, en francés: "¡La grasa es vida!". Jajaja.
Amante de los espacios abiertos y la alegría de vivir, regreso a Brasil en unas semanas para pasar el invierno. Allí comenzaré a escribir una nueva novela y un espectáculo.
Durante el invierno de 2026, planeo regresar a Uruguay por unos días. Será un gran placer volver a verlos, ya que disfruté tanto estar con ustedes que compuse la canción "Uruguay, Tierra querida", que canto durante mis presentaciones. Mientras espero visitarlos, les envío mis más sinceros saludos.
Jackson.
La carta no solo trajo recuerdos, también compartió entre sus líneas algo que nos llenó de ilusión "Durante el invierno de 2026, planeo regresar a Uruguay por unos días"
La idea de reencontrarnos después de tantos años, nos hizo sentir que el tiempo no ha pasado en vano. Será un invierno distinto, marcado por la certeza de que las historias que comenzaron hace años tendrán un nuevo capítulo.