Dolly Parton Day: Estados Unidos convirtió el 25 de setiembre en celebración.
Apenas un mes después de la muerte de Dolly Parton, ciudades y comunidades de todo Estados Unidos transformaron el 25 de septiembre en algo más que un homenaje. Desfiles, edificios iluminados de rosa, fiestas, campañas solidarias y miles de libros destinados a niños marcaron el primer gran “Dolly Parton Day”. La consigna impulsada por su propia fundación fue sencilla: no limitarse a recordarla, sino continuar haciendo aquello que ella hizo durante toda su vida.
Un mes después de la muerte de Dolly Parton, Estados Unidos descubrió que recordarla solamente escuchando sus canciones parecía insuficiente. El 25 de septiembre de 2026, exactamente un mes después de su fallecimiento en Nashville a los 80 años, ciudades de diferentes puntos del país celebraron el primer gran Dolly Parton Day, una jornada en la que convivieron el rosa, las lentejuelas, los disfraces, los desfiles y la música con algo mucho más profundo: campañas de donación de libros y dinero destinadas a continuar el trabajo de Dolly Parton’s Imagination Library. La fecha tampoco fue elegida al azar. Escrita según el formato estadounidense, septiembre 25 se convierte en 9/25, un juego directo con “9 to 5”, una de las canciones más universales de Parton. Pero aquello que inicialmente podría haber quedado reducido a una simpática referencia musical terminó convirtiéndose en una extraordinaria demostración del alcance de su legado.
“Give Like Dolly”: recordar a Dolly haciendo lo que Dolly hacía.
La idea central había sido establecida días antes por la propia Dollywood Foundation, que el 14 de septiembre anunció oficialmente el “Give Like Dolly Day”, una jornada que se repetirá cada 25 de septiembre y cuyo propósito consiste en apoyar a las organizaciones locales que hacen posible la Imagination Library. La fundación propuso algo mucho más concreto que publicar una fotografía o escuchar una canción: donar a los programas existentes, ayudar a crear nuevos allí donde todavía no funcionan y colaborar con organizaciones dedicadas a mejorar la vida de los niños. Jeff Conyers, presidente de la Dollywood Foundation, explicó que para Parton la generosidad siempre había sido algo profundamente personal y que ella consideraba que quien estuviera en condiciones de ayudar debía hacerlo. El concepto resume perfectamente el espíritu que terminó adoptando la celebración: menos monumento y más acción.
La elección de la Imagination Library como centro de la jornada resulta inevitable. Dolly creó el programa en 1995, inspirada en buena medida por su padre, Robert Lee Parton, quien no había aprendido a leer ni escribir. Lo que comenzó como una iniciativa para los niños de su condado natal en Tennessee terminó convirtiéndose en uno de los programas privados de alfabetización infantil más importantes del mundo. La organización ha distribuido ya más de 300 millones de libros, y actualmente envía libros gratuitos todos los meses a niños pequeños a través de redes locales en varios países. Para Dolly, aquella obra llegó a ocupar un lugar tan importante como muchos de sus éxitos musicales. Después de su muerte, esa segunda parte de su legado comenzó a adquirir todavía mayor visibilidad.
Nashville se vistió de rosa y Garth Brooks abrió la caja registradora.
Naturalmente, Nashville se convirtió en uno de los centros de la celebración. La ciudad que acompañó prácticamente toda la carrera profesional de Parton se llenó de imágenes de la cantante y diferentes espacios se iluminaron de rosa. Restaurantes y comercios prepararon productos inspirados en Dolly y destinaron parte de sus ingresos a causas relacionadas con su obra. Pero uno de los gestos más contundentes llegó desde Lower Broadway, donde Garth Brooks y Trisha Yearwood cumplieron la promesa que habían realizado poco después de la muerte de su amiga: transformar el 25 de septiembre en “Dolly Day” dentro de su Friends in Low Places Bar & Honky-Tonk.
Durante toda aquella jornada, los ingresos del establecimiento fueron destinados a apoyar la alfabetización infantil, incluyendo la Imagination Library y Nashville Public Library, mientras el local también recibió libros infantiles. La idea de Brooks y Yearwood tenía una potencia simbólica difícil de ignorar: en pleno corazón de la industria turística del country, cada consumo realizado por los visitantes terminaba ayudando a colocar un libro en las manos de un niño. Lo que normalmente sería simplemente otra noche de música y actividad comercial en Broadway adquirió así una dimensión completamente diferente.
De Nueva Orleans a San Francisco: cada ciudad encontró su propia Dolly.
Pero Dolly Parton Day no perteneció únicamente a Nashville. Nueva Orleans llevó el homenaje a las calles del French Quarter con el Krewe of Dolly, una celebración que avanzó hacia el New Orleans Jazz Museum entre música, color y participantes vestidos al estilo de la cantante. Associated Press documentó una ciudad llena de seguidores que adoptaron la estética inconfundible de Parton para convertir la jornada en una celebración colectiva. En lugar de construir un homenaje solemne alrededor de la muerte, Nueva Orleans hizo algo probablemente mucho más cercano al espíritu de Dolly: salió a la calle.
En San Francisco, Union Square acogió otra celebración centrada en cantar, vestirse para la ocasión y promover pequeños actos de amabilidad. Lexington, Kentucky, organizó un encuentro gratuito en el Moondance Amphitheater con músicos locales interpretando el repertorio de Parton, puestos de comida y una invitación abierta para que el público apareciera vestido con todo el brillo posible; las donaciones se dirigieron a la Imagination Library. Portland también proclamó oficialmente la jornada y desarrolló actividades en distintos bares y espacios públicos, con actuaciones y promociones para quienes se presentaran caracterizados al estilo Dolly. La diversidad de las celebraciones resultaba apropiada para una artista que consiguió ser simultáneamente compositora country, estrella pop, actriz, empresaria, filántropa y símbolo cultural estadounidense.
California también institucionalizó el homenaje. Bibliotecas del estado organizaron actividades especiales, lecturas, manualidades con mariposas y programas vinculados a la Imagination Library. En el condado de San Mateo, por ejemplo, las bibliotecas combinaron cuentos infantiles, voluntariado y actividades inspiradas en la estética de Parton. La biblioteca de San Fernando proyectó The Library That Dolly Built, documental dedicado precisamente a explicar la historia y el impacto del programa de libros creado por la cantante. De esta manera, una canción grabada décadas atrás terminó proporcionando incluso la fecha para que nuevas generaciones de niños descubrieran otra faceta de la mujer que la había escrito.
Ohio convirtió el 9/25 en algo extraordinariamente concreto.
Uno de los ejemplos más impresionantes llegó desde Ohio, donde el gobernador Mike DeWine y el vicegobernador Jim Tressel habían proclamado oficialmente el 25 de septiembre como Dolly Parton Day. La relación del estado con la Imagination Library ya era considerable: más de un millón de niños de los 88 condados de Ohio habían participado en el programa desde su expansión estatal en 2019 y, actualmente, más de 432.000 niños reciben un libro gratuito cada mes.
Allí ocurrió además una de las historias que mejor explican el verdadero significado de la jornada. Project Brightside, en Columbiana County, planteó un desafío construido nuevamente alrededor del número 925: conseguir 925 donaciones de 9,25 dólares. La campaña superó el objetivo y reunió fondos suficientes para enviar libros gratuitos a 1.110 niños de la comunidad durante el mes siguiente. La cifra puede parecer pequeña frente a los cientos de millones de libros distribuidos globalmente por la Imagination Library, pero probablemente sea precisamente allí donde mejor puede medirse la dimensión de la obra de Parton. No son estadísticas abstractas: son 1.110 niños que recibirán un libro porque una cantante nacida en una familia humilde de Tennessee decidió décadas atrás que aprender a leer podía cambiar una vida.
Ohio también llevó la celebración hasta establecimientos comerciales. En las tiendas Kroger del estado, los clientes pudieron redondear sus compras para apoyar bancos de alimentos; la empresa se comprometió a igualar lo recaudado y realizar además una donación a Dolly Parton’s Imagination Library of Ohio. Así, la jornada terminó extendiendo la filosofía solidaria de Dolly más allá incluso de su propio programa de alfabetización.
La fecha nació de una canción, pero terminó hablando de otra cosa.
Existe una hermosa ironía en que “9 to 5”, una canción escrita originalmente alrededor de las frustraciones y desigualdades de la vida laboral, haya terminado proporcionando el código para una jornada nacional de solidaridad. Dolly escribió aquel tema para la película estrenada en 1980 junto a Jane Fonda y Lily Tomlin. La canción alcanzó el número uno, recibió nominaciones al Oscar y al Grammy y se convirtió en uno de los grandes himnos de su carrera. Cuarenta y seis años después, los números de su título —9/25— adquirieron un significado que la propia canción jamás había previsto.
Pero el fenómeno también demuestra hasta qué punto Dolly había dejado de pertenecer exclusivamente al country. El 25 de septiembre no fueron únicamente Nashville, los músicos o los seguidores históricos del género quienes la recordaron. Participaron gobiernos estatales, bibliotecas, pequeños comercios, organizaciones infantiles, bares, ciudades enteras y personas que quizá conocían mejor a Dolly por Dollywood o por su trabajo filantrópico que por alguno de sus álbumes. La cantante se había convertido en una figura cultural capaz de unir mundos que normalmente apenas se tocan.
Dolly ya había explicado cómo quería ser recordada.
Quizás la parte más conmovedora de todo lo ocurrido sea que Dolly Parton había dejado prácticamente escritas las instrucciones para su propio legado. En una entrevista de 2024 con Associated Press, al preguntarle cómo esperaba ser recordada, respondió que deseaba que algunas de sus canciones sobrevivieran y, sobre todo, que la gente pensara en ella como alguien que había intentado hacer algo bueno y dejar algunas cosas buenas detrás. Country Thang Daily recuperó aquellas palabras al observar lo sucedido durante el 25 de septiembre.
Un mes después de su muerte, la respuesta estaba en todas partes. Había un desfile recorriendo Nueva Orleans. Nashville brillaba de rosa. Un honky-tonk entregaba la recaudación de todo el día. Bibliotecas organizaban actividades infantiles. Comunidades recolectaban libros. Ohio había conseguido financiar lecturas para más de mil niños mediante pequeñas donaciones. Y la fundación que Dolly había creado tres décadas antes seguía haciendo exactamente aquello para lo que había sido diseñada: enviar libros a hogares donde un niño podía abrir un paquete con su propio nombre escrito en él.