The Chicks vuelven a tomar el camino largo: 20 años después, un disco desafiante abre sus archivos.
Taking the Long Way , el álbum con el que The Chicks respondieron al rechazo de Nashville sin pedir disculpas, celebra dos décadas con una r...
Taking the Long Way, el álbum con el que The Chicks respondieron al rechazo de Nashville sin pedir disculpas, celebra dos décadas con una reedición ampliada, grabaciones inéditas y una gira especial. Veinte años después, aquellas canciones parecen haber envejecido menos que la controversia que las originó.
Hay discos que documentan una época. Otros terminan sobreviviéndola. Y unos pocos consiguen algo todavía más difícil: explicar el presente desde canciones grabadas veinte años atrás.
Taking the Long Way, publicado por The Chicks en 2006, pertenece a esa última categoría.
Dos décadas después de aquel álbum que convirtió una crisis profesional en una declaración de independencia, Natalie Maines, Martie Maguire y Emily Strayer regresan a uno de los capítulos más intensos de su historia. El grupo prepara una edición especial por el 20.º aniversario, con material adicional procedente de aquellas sesiones, al tiempo que llevará el álbum completo nuevamente a los escenarios.
Pero hablar de esta reedición simplemente como ejercicio de nostalgia sería quedarse en la superficie. Taking the Long Way nunca fue solamente una colección de canciones.
Fue una respuesta.
Y también una cicatriz.
Cuando Nashville les dio la espalda.
Para entender la importancia del álbum hay que regresar a 2003.
The Chicks —todavía conocidas mundialmente como Dixie Chicks— estaban entre las estrellas más grandes de la música country cuando Natalie Maines criticó públicamente al entonces presidente estadounidense George W. Bush en el contexto de la guerra de Irak.
La reacción fue inmediata. Emisoras country dejaron de programar su música, surgieron campañas de boicot y protestas públicas, y el grupo quedó atrapado en una tormenta cultural que trascendió ampliamente el terreno musical. Para una banda que había conquistado precisamente al público country estadounidense, aquello podría haber significado el final.
The Chicks eligieron otra posibilidad: convertir el conflicto en canciones.
Rick Rubin y un disco sin necesidad de agradar.
Cuando llegó el momento de grabar nuevamente, el trío tomó una decisión fundamental: no intentar reconstruir el pasado.
Con Rick Rubin en la producción, Taking the Long Way se alejó parcialmente de las estructuras que habían definido sus grandes éxitos country y amplió su lenguaje hacia el rock, el folk y la canción de autor estadounidense.
El resultado tenía algo que los discos anteriores no necesitaban tener: tensión.
Desde “The Long Way Around” hasta “Easy Silence”, “Lubbock or Leave It”, “Everybody Knows” y “I Hope”, el álbum parecía escrito por tres mujeres conscientes de que regresar a la normalidad ya no era una opción.
Su sitio oficial conserva el álbum original con sus 14 canciones, un recorrido que hoy funciona casi como una fotografía emocional de aquella etapa.
Y entonces estaba aquella canción.“Not Ready to Make Nice” terminó convirtiéndose en el corazón de todo el proyecto.No era una disculpa.Tampoco una reconciliación.Era la negativa explícita a fingir que nada había sucedido.
La canción transformó la experiencia del rechazo, la rabia y las consecuencias de hablar públicamente en uno de los momentos más poderosos de la carrera del grupo. Veinte años después continúa siendo interpretada como un himno sobre autonomía personal y libertad artística.
La historia terminó ofreciendo una ironía formidable.
Mientras una parte importante de la industria country había intentado expulsarlas de su territorio, Taking the Long Way llegó al número uno del Billboard 200 y en los Grammy consiguió cinco premios, entre ellos Álbum del Año. “Not Ready to Make Nice”, además, obtuvo reconocimientos como Grabación del Año y Canción del Año.
Aquello dejó de parecer una revancha.Se convirtió en una reivindicación artística.
Para celebrar las dos décadas del álbum, The Chicks preparan una 20th Anniversary Edition, prevista para el 3 de octubre de 2026.
La edición ampliada incluirá cinco grabaciones adicionales hasta ahora inéditas, permitiendo escuchar material surgido alrededor de las sesiones de uno de los períodos creativos más trascendentes del trío. Entre ellas aparecen “Thin Line” y “Live Wire”, que estarán disponibles en streaming por primera vez. La reedición también tendrá una versión física de tres LP.
El verdadero atractivo de esta clase de material no está únicamente en descubrir canciones nuevas.
Los demos y grabaciones de archivo permiten entrar, aunque sea parcialmente, en el taller de un álbum: escuchar ideas antes de que fueran pulidas, arreglos que pudieron cambiar y caminos creativos finalmente abandonados.
En el caso de Taking the Long Way, ese material posee además un valor documental extraordinario porque procede de un momento en el que The Chicks estaban redefiniendo quiénes querían ser.
El disco también vuelve al escenario.
La celebración no terminará en las tiendas ni en las plataformas digitales.
The Chicks anunciaron el Taking the Long Way 20th Anniversary Tour, una gira estadounidense que comenzará el 30 de septiembre de 2026 en Detroit y recorrerá ciudades como Chicago, Nueva York, Nashville, San Antonio, Austin, Seattle y San Francisco antes de llegar a California. Tras el anuncio inicial se agregaron nuevas fechas, incluidas presentaciones en Philadelphia, Boston y Los Ángeles.
Hay además una particularidad que transforma estos conciertos en acontecimientos especiales.
Por primera vez, The Chicks interpretarán Taking the Long Way íntegramente en vivo, para luego completar cada noche con canciones emblemáticas de otras etapas de su catálogo.
No serán únicamente conciertos retrospectivos.
Será volver a representar una historia.
Veinte años cambian la perspectiva.
El tiempo produjo un efecto curioso sobre Taking the Long Way.
En 2006 era imposible separar el disco de la controversia política que rodeaba al grupo. Cada canción parecía inevitablemente examinada a través de aquella confrontación.
En 2026 puede escucharse desde otra perspectiva.
Ahora resulta más sencillo apreciar la dimensión humana detrás del conflicto: tres artistas intentando comprender qué ocurre cuando expresar una opinión tiene consecuencias sobre amistades, carreras, familias y seguridad personal.
Incluso el documental Shut Up & Sing, que registró aquella turbulenta etapa, ha adquirido renovada relevancia dos décadas después. Sus realizadoras consideran que las preguntas planteadas entonces acerca de artistas, opinión pública y libertad de expresión continúan resonando en el presente.
Quizás por eso Not Ready to Make Nice continúa funcionando.
Porque dejó de pertenecer exclusivamente a 2003.
De Dixie Chicks a The Chicks.
La historia tampoco terminó con aquel álbum.
Después de Taking the Long Way, el grupo permaneció casi catorce años sin publicar otro álbum de estudio. Finalmente regresó en 2020 con Gaslighter, producido junto a Jack Antonoff. Ese mismo año, Natalie Maines, Martie Maguire y Emily Strayer abandonaron definitivamente el nombre Dixie Chicks y pasaron a llamarse The Chicks.
Pero Taking the Long Way quedó en medio de esas dos vidas.
El disco pertenece todavía a las Dixie Chicks que dominaron el country de finales de los noventa y principios de los 2000, pero al mismo tiempo contiene las semillas de las The Chicks que aparecerían años después: menos preocupadas por las fronteras de género y mucho menos dispuestas a permitir que otros definieran su identidad.
Un clásico nacido de una ruptura.
Reeditar Taking the Long Way veinte años después significa mucho más que desempolvar un álbum exitoso.
Es regresar al momento exacto en que una de las agrupaciones femeninas más importantes de la música estadounidense tuvo que decidir entre intentar recuperar la aceptación perdida o aceptar las consecuencias de seguir adelante bajo sus propias reglas.
Eligieron el camino largo.Paradójicamente, terminó siendo el que aseguró su legado. Existen aniversarios discográficos construidos alrededor de la nostalgia: fotografías inéditas, vinilos de colores, demos recuperados y recuerdos de una época determinada. Este es diferente.
Porque Taking the Long Way todavía incomoda. Y precisamente allí está su grandeza.
The Chicks demostraron que el country podía hablar de identidad, consecuencias, enojo, libertad y resistencia sin abandonar la emoción que siempre estuvo en el corazón del género. Cuando Nashville parecía exigirles arrepentimiento, ellas respondieron haciendo probablemente el disco más importante de su carrera.
Veinte años después llegan los demos, la reedición y una gira con el álbum completo.
Pero el verdadero aniversario está contenido en una frase que continúa definiendo toda aquella historia:
The Chicks todavía no están listas para hacer las paces.
Y quizá nunca necesitaron hacerlo.